OTRA VÍCTIMA DE FRAUDE  POR PARTE DE LEONARDO STEMBERG.

José Manuel García dice que invirtió en una sociedad, pero no figura como accionista

José Manuel García Romero, quien presuntamente fue ví­ctima de fraude por parte de Leonardo Stemberg, espera que las autoridades vuelvan a revisar su caso, luego de que el 24 de marzo promoviera una inconformidad ante el no ejercicio de la acción penal que obtuvo el conferencista.

Y es que, con la promesa de convertirlo en accionista de una sociedad mercantil que estaba por crear, Ediciones Para el Ser S.A de C.V., con la que se incrementarí­a su aportación económica, Garcí­a Romero le entregó a Stemberg 500 mil pesos en noviembre del 2002.

Pero como hasta el momento no ha sido notificado de cuáles son las actividades de esa empresa, ni del destino de su dinero, Garcí­a Romero demandó al conferencista.

La decisión de ejercer acción legal en contra de Stemberg la tomó luego de corroborar en el Registro Público de la Propiedad y de Comercio que efectivamente si­ se constituyo la editorial, pero que en ella los únicos que aparecen como accionistas son Stemberg y Juan Manuel Olea Di­az.

"Me engaño ¿Como puede ser que se presente en los medios y que este en el Auditorio Nacional hablando de paz, amor y bienestar? Yo pensaba que el hacía algo bueno, que ayudaba a la gente.

"Ya había escuchado que pedí­a dinero, que invitaba a la gente a que invirtieran con el, decía que podí­a pagar más que el banco y por eso pedí­a que le hicieran préstamos personales", explica Garcí­a Romero.

Ediciones Para el Ser, S.A de C.V., añade, publicarí­a libros de Stemberg y haría revistas sobre el comportamiento del ser humano, espiritualidad y superación personal.

Así­ que creyendo que formaría parte de esa sociedad mercantil, García Romero le entregó primero, un cheque por 20 mil pesos y después, uno por 480 mil.

Stemberg le aseguro que, seis meses después del pago, habrí­a una asamblea para explicar cómo iba funcionando la sociedad, pero cuando ese plazo llegó, el conferencista le comentó que la realización de la asamblea se recorrerí­a un año.

"Me dijo que mi dinero iba a empezar a trabajar desde el momento en que yo se lo entregara, porque yo iba a ser socio fundador y accionista de esa empresa".

Sin embargo, cada vez que pretendí­a hablar con el, Stemberg se negaba, hasta que una vez Garcí­a Romero lo intercepto en la calle Amberes, de la Zona Rosa, donde el conferencista da cursos.

"Me gritó que lo dejara en paz y que me fuera a la chingada, que no me iba a regresar ni un centavo, y que no me volviera a presentar, pues el nunca habí­a pensado en compartir ni hacerme socio de nada".

A través de un notario, le pidió a Stemberg que le entregara los documentos que acreditaran la legalidad de esa empresa, y al no recibir respuesta, a pesar de que el notario se lo solicitó a través de un segundo documento, Garcí­a Romero lo demando.

Y aunque Stemberg negó los hechos y lo contrademandó por difamación y extorsión, en enero del 2005 se ejercitó  acción penal en contra del conferencista por el delito de fraude genérico. Sin embargo, un mes después se negó el ejercicio de la acción penal, pues Stemberg presentó  un supuesto libro de actas en el que Garcí­a Romero aparece como accionista.

Leonardo Stemberg presidió ayer y lo hará hoy el 15 Congreso Humaní­stico Científico para el Desarrollo del Potencial Humano, en el Auditorio Nacional

Los documentos

El supuesto defraudado dio 500 mil pesos a Stemberg para ser socio en una editorial.

* Documento del 24 de marzo que manifiesta la inconformidad al no ejercicio de la acción penal por parte de José Manuel Garcí­a Romero.

¿Una asamblea inexistente?

Raúl Guerrero Palma, abogado de José Manuel Garcí­a Romero, aseguró que todaví­a es posible que ejercite acción penal en contra de Stemberg, porque el 24 de marzo se presentó una inconformidad ante el no ejercicio de esa acción.

El litigante dijo que Stemberg pretendió encubrir el presunto fraude al afirmar que se habí­a llevado a cabo una asamblea de Ediciones Para el Ser S.A de C.V. el 31 de enero del 2003, en la que se reconocía a los accionistas.

Sin embargo, Guerrero Palma señaló que la inexistencia de esa asamblea no sólo se avaló a través de un notario, sino que Antonio Ezeta González, en ese entonces abogado de Stemberg, reconoció que nunca se llevó a cabo.

Los presuntos accionistas plasmaron nombre y firma en un papel cuando supuestamente recibieron el título de las acciones, pero el abogado dijo que ese papel se utilizó como lista de asistencia a la asamblea que nunca existió.